En el proyecto Biotegania, CUARTE desempeña un papel clave como empresa coordinadora de las entidades privadas del consorcio, liderando la implantación de soluciones innovadoras en bioseguridad, digitalización e integración de datos en el sector ganadero. Su amplia infraestructura productiva y su enfoque integral de la cadena de valor convierten a CUARTE en un actor estratégico para validar, en condiciones reales, las tecnologías desarrolladas en el proyecto.
Hablamos con Celia Martínez, biotecnóloga y parte del equipo de Bioseguridad e I+D de CUARTE, donde trabaja en la coordinación técnica del proyecto Biotegania y en la implementación de herramientas digitales de control sanitario en granjas. Con una formación científica y una fuerte vinculación al medio rural, Celia representa a una nueva generación de profesionales que combinan conocimiento técnico, innovación y compromiso con el futuro del sector primario.
Para empezar, ¿podrías contarnos brevemente qué es CUARTE y cómo encaja dentro del Grupo Jorge?
CUARTE forma parte de la división ganadera del Grupo Jorge, un grupo empresarial de origen familiar que nació en Aragón en los años 40 y que hoy es uno de los principales referentes del sector porcino en España.
Dentro del grupo, CUARTE —ahora integrada en Jorge Ganadería— destaca por tener una estructura muy completa: fabricamos nuestros propios piensos, gestionamos granjas de cría y engorde y contamos con mataderos y salas de despiece. Esta integración vertical nos permite controlar todo el proceso productivo y, sobre todo, generar muchísimos datos.
Al tener granjas, fábricas de pienso y mataderos, podemos trabajar con datos reales y trazables, y eso es fundamental para validar las herramientas que se están desarrollando en el proyecto
¿Qué papel juega CUARTE dentro del proyecto Biotegania?
En Biotegania participamos como empresa coordinadora de las compañías privadas del proyecto y lideramos tanto el paquete de trabajo de gestión como otro especialmente complejo, centrado en la integración de datos y el desarrollo del sistema inteligente.
Nuestra infraestructura nos permite trabajar con datos reales y “vivos”: granjas en constante cambio, estatus sanitarios variables y rutas de transporte dinámicas. Esta realidad convierte el proyecto en un reto de gran envergadura, pero también en una oportunidad única para avanzar de forma decisiva en la mejora de la gestión sanitaria del sector ganadero.
La bioseguridad es uno de los grandes ejes de Biotegania. ¿Cuáles dirías que son los principales retos hoy en las granjas?
Uno de los grandes retos es que la bioseguridad muchas veces se percibe como un esfuerzo añadido al trabajo diario. El personal de granja está muy enfocado en la producción, y si no se entienden bien los beneficios de las medidas de bioseguridad, cuesta que se integren en el día a día.
Además, hay factores muy variables: la ubicación de las granjas, la cercanía a otras explotaciones, el movimiento de personas y vehículos, o incluso la disponibilidad de transportistas. Todo esto influye directamente en el riesgo sanitario.
Muchas veces las medidas de bioseguridad se ven como un esfuerzo extra, cuando en realidad son una inversión para evitar problemas mucho mayores después
En el proyecto se han implantado herramientas digitales como Biorisk External o Biorisk Internal. ¿Cómo ha sido la experiencia?
Al principio, como ocurre con cualquier proceso de cambio, existió cierta resistencia. En el caso de Biorisk Internal, por ejemplo, algunos trabajadores pensaban que los dispositivos servían para controlar su trabajo, cuando en realidad el objetivo es justo el contrario: analizar los movimientos dentro de la granja para identificar puntos de riesgo y mejorar la bioseguridad interna.
Gracias a la formación y el acompañamiento proporcionados por ADA, socio también del proyecto Biotegania, la percepción ha cambiado de forma notable. Cuando el personal entiende que una mejor bioseguridad se traduce en menos enfermedades, menor mortalidad y un entorno de trabajo más seguro, la aceptación de estas herramientas aumenta de manera significativa.
¿Habéis obtenido ya resultados o aprendizajes relevantes?
Sí, sin duda. Uno de los principales aprendizajes ha sido entender que la bioseguridad es dinámica y está sujeta a múltiples variables, como los cambios en las infraestructuras, el estatus sanitario o la actividad de las granjas. También hemos comprobado la importancia de cómo se recogen e interpretan los datos, ya que incluso con herramientas estandarizadas existe un componente humano que hace necesario unificar criterios y contrastar la información.
Además, la visualización de los datos ha sido clave para identificar patrones y riesgos que antes no eran evidentes, como la relación entre la ubicación de las granjas y su nivel de bioseguridad, facilitando una toma de decisiones más precisa y eficaz en el día a día.
Estamos trabajando con datos vivos, que cambian de un mes para otro, y eso hace que el reto sea todavía mayor
Biotegania también apuesta por alternativas a los antibióticos, como los fagos. ¿Cuál ha sido vuestro papel en esta línea?
De momento hemos participado enviando muestras para el aislamiento de fagos. Es un proceso complejo y largo, pero muy prometedor. Todo se prueba primero in vitro y, cuando se obtienen resultados sólidos, se pasa a estudios in vivo.
Creo que es una línea clave, sobre todo teniendo en cuenta los objetivos nacionales y europeos de reducción del uso de antibióticos en sanidad animal. En ese sentido, Biotegania va un paso por delante.
Eres joven y trabajas en un sector que a veces se percibe como “tradicional”. ¿Cómo crees que ve la gente joven la ganadería hoy?
Creo que sigue habiendo mucho desconocimiento. La imagen del “granjero de antes” no tiene nada que ver con la realidad actual. Hoy hablamos de datos, sensores, inteligencia artificial, bioseguridad, sostenibilidad…
Además, el sector primario es clave para fijar población en el medio rural. Si queremos que haya relevo generacional, tenemos que dar visibilidad a las oportunidades reales que existen, apoyar a quienes quieren quedarse en los pueblos y mostrar que es un sector innovador, necesario y con futuro.
Biotegania no solo busca digitalizar la bioseguridad, sino mejorar la forma en la que trabajamos en las granjas y la tranquilidad de las personas que están en ellas
Para terminar, ¿qué te gustaría que el público entendiera sobre Biotegania?
Que no es solo un proyecto tecnológico. Es un proyecto que pone a las personas en el centro, que busca mejorar la sanidad animal, el bienestar, la sostenibilidad y la forma en la que trabajamos en las granjas todo ello con un enfoque one health.
Si conseguimos que la bioseguridad deje de verse como una obligación y se entienda como una aliada, habremos dado un paso enorme.
