En un contexto en el que la demanda de proteína animal sigue creciendo, el sector avícola se enfrenta al reto de producir más, mejor y con menos riesgos sanitarios. La bioseguridad, la digitalización y el uso de nuevas herramientas biotecnológicas se posicionan como claves para avanzar hacia un modelo más eficiente y sostenible.
En esta entrevista, Juan Carlos Abad comparte cómo desde Cobb España están aplicando soluciones innovadoras en el marco del proyecto Biotegania, y qué aprendizajes están marcando para el futuro del sector.
Para empezar, ¿qué es Cobb y cómo se estructura a nivel global?
Cobb es una empresa de genética avícola con sede en Estados Unidos, que forma parte del grupo Tyson Foods, uno de los líderes mundiales en producción de proteína animal. Su actividad se centra en el desarrollo y mejora genética de pollos de carne, con presencia en numerosos países a través de filiales y distribuidores.
En el caso de Cobb España, su función es suministrar reproductoras a mercados como España, Portugal y el norte de África, adaptando la genética global a las necesidades locales.

¿Cuál es tu función dentro de Cobb España?
Dentro del equipo técnico, mi función es coordinar y garantizar la sanidad del producto que suministramos. Trabajamos para asegurar que los animales estén libres de enfermedades y asesoramos a nuestros clientes en aspectos de manejo, tanto sanitario como productivo, para optimizar los resultados en granja
¿Qué papel desempeña Cobb España dentro del proyecto BIOTEGANIA?
Participamos como entorno real de aplicación de las soluciones que se están desarrollando. Nuestro objetivo es integrar la sanidad y la producción mediante herramientas innovadoras que mejoren la bioseguridad y la eficiencia productiva.
Trabajamos en la implementación de sistemas de bioseguridad digital, tanto interna como externa, así como en el seguimiento del estado sanitario mediante análisis continuos.
¿Qué tipo de innovaciones desarrolladas en el proyecto estáis aplicando?
Estamos aplicando herramientas digitales que permiten monitorizar y analizar lo que ocurre en las granjas. Entre ellas, destacan sistemas de bioseguridad como Biorisk External y Biorisk Internal, que integran el control de accesos, la geolocalización de vehículos y el análisis de flujos de movimiento, facilitando una gestión más precisa de los riesgos sanitarios.
Además, utilizamos herramientas de evaluación como Biocheck UGent® para medir el nivel de bioseguridad y compararlo con estándares de referencia.
Por otro lado, contamos con una red de sensores que permite la monitorización en tiempo real de parámetros como temperatura, humedad, CO₂, NH₃ y consumos de agua y pienso. Estos datos se analizan mediante técnicas de big data y machine learning para mejorar la toma de decisiones y optimizar las estrategias de bioseguridad.
Hoy en día, la bioseguridad no es una opción ni un gasto añadido: es una inversión imprescindible. No puedes permitirte convivir con un problema sanitario, tienes que anticiparte y prevenirlo
¿Cómo están reaccionando los trabajadores a estas nuevas tecnologías?
Al principio puede haber cierta resistencia, ya que algunos lo perciben como un sistema de control. Pero cuando se explica bien el objetivo —mejorar la sanidad y prevenir problemas—, lo entienden y lo integran en su trabajo diario.
Con el tiempo, estas herramientas pasan a formar parte de la rutina.
¿Habéis observado ya resultados preliminares?
Sí, ya estamos viendo mejoras. Por ejemplo, hemos reducido el porcentaje de visitas consideradas de riesgo y hemos identificado puntos críticos en los movimientos dentro de las instalaciones.
Esto se traduce en una mejor gestión sanitaria y menor riesgo de contaminación.
“El gran cambio no es solo pasar del papel a lo digital, sino transformar los datos en conocimiento útil. Cuando eres capaz de analizar lo que ocurre en la granja, empiezas a tomar decisiones mucho más precisas.”
A nivel sectorial, ¿crees que la avicultura está preparada para adoptar estas innovaciones?
La avicultura es probablemente el sector ganadero más avanzado en este sentido. Existe interés y capacidad para implementar nuevas tecnologías, especialmente aquellas que aportan valor real en términos de productividad y sanidad.
Además, hoy en día la bioseguridad no es un gasto, es una inversión imprescindible.

Para evaluar el bienestar animal estáis midiendo la corticosterona en pluma. ¿Cómo funciona este método y qué os permite conocer?
Es una herramienta que nos permite evaluar el estrés acumulado de los animales a lo largo de su vida. A diferencia de otras mediciones puntuales, nos ofrece una visión más completa del bienestar animal.
Esto nos ayuda a validar si las condiciones de manejo y el ambiente son adecuados y a tomar decisiones para mejorarlos.
También estáis desarrollando soluciones biotecnológicas basadas en fagos. ¿En qué consiste exactamente?
Desde Cobb se han llevado a cabo campañas de muestreo ambiental y fecal/cecal en distintas granjas con el objetivo de generar una colección representativa de los patógenos de interés para el proyecto, incluyendo Campylobacter, Salmonella, Escherichia coli y Enterococcus. En paralelo, estas muestras se han procesado para el aislamiento de nuevos bacteriófagos con actividad específica frente a dichas bacterias diana.
Este trabajo permitirá avanzar en el desarrollo de cócteles de bacteriófagos dirigidos específicamente contra estos patógenos, contribuyendo al refuerzo de las estrategias de control sanitario en la producción avícola. Asimismo, representa una herramienta biotecnológica clave para abordar el creciente desafío de la resistencia antimicrobiana, un problema crítico que afecta directamente a la sostenibilidad y viabilidad del sector.
¿Cuál es el principal reto del sector actualmente?
El gran reto es aumentar la producción para responder a la creciente demanda, pero sin poder ampliar significativamente la capacidad de las granjas. Por eso, la clave está en mejorar la productividad, y eso pasa necesariamente por mejorar la sanidad.
“El gran desafío es producir más en un contexto en el que aumentar el tamaño o la capacidad de las granjas no siempre es viable. Y eso solo se consigue mejorando la productividad, lo que inevitablemente pasa por reforzar la sanidad.”
Para terminar, ¿cómo definirías BIOTEGANIA en una frase?
Diría que es la aplicación de las mejores herramientas tecnológicas para mejorar la sanidad y la productividad del sector primario.
Mirando al futuro
La combinación de biotecnología, digitalización y análisis de datos está marcando el camino hacia una producción ganadera más eficiente, sostenible y resiliente.
Proyectos como BIOTEGANIA demuestran que la innovación aplicada ya está transformando el sector desde dentro.
